Curvas y amplias visuales al ri­o

 

Antonio Vilar

1937

San Isidro, Prov. de Buenos Aires

Se ubica en una esquina en la alta barranca del Ri­o de la Plata, con arboles frondosos, orientacion norte y noreste, y amplias visuales al rio. Se inserta sobre el limite de fondo del terreno. Compuesta por dos plantas, nivel de terraza y atelier, forman un volumen racionalista con elementos clasicos (basamento, desarrollo y remate) que se transgrede al centrar la mayor voluntad estetica del edificio en el angulo de la esquina.

 

 

Este recurso geometrico transgresor del volumen, al articular curvaturas de directrices opuestas, provoca una tension entre la fuga interior de la convexidad y la concavidad desplegada por el arco. Y produce un efecto de amplitud visual que culmina con la viga curva de la pergola y baranda nautica de la promenade, cuya liviandad enmarca sutilmente el paisaje horizontal y acerca a la casa las lejanas aguas del ri­o.

 

Las li­neas conforman planos que constituyen volumenes; el prisma se opone a la oblicuidad de las curvas y las soluciones estructurales adoptan singulares expresiones de lenguaje.

 

 

El diseño de la casa propone un lenguaje cuya plasticidad procede de la tension entre el distanciamiento y la proximidad con la naturaleza, transformandola en un paisaje urbano inmerso en una ambigüedad que oscila entre la certeza de la ortogonalidad y la inestabilidad de la curva.

 
 

  El nivel de acceso, con la galeria semicubierta y servicios complementarios -habitaciones del personal, huespedes y garaje-; el primer piso, que concentra usos especi­ficos como estar, comedor, dormitorios, cocina y baños, y la promenade.

Con un muro bajo sobre la medianera, que le permite retrasar el plano de fachada y horadarlo enfatizando la ortogonalidad, la cara sur muestra la neutralidad del volumen. Sin embargo, la fachada principal, cuyo plano de sombra sobre la galeri­a sugiere la planta baja libre en voladizo, al profundizarse hacia la esquin, desarticula sutilmente el eje axial insinuando en el acceso y el remate del atelier.

La vista norte desmaterializa la arista del prisma con la ventana del estar que abarca el angulo recto, reforzado por la atectonicidad de la pergola, y que se percibe suspendida en el aire. Desde el sudoeste se presenta un muro blanco.

 

 

 

 

En la galeri­a, el ritmo creciente de pilotis, que estructuralmente se independizan del muro y el borde horizontal de la losa, permite distinguir desde la penumbra de la arquitectura construida la luminosa naturaleza del jardi­n.